lunes, 15 de octubre de 2012

Después de 2500 incendios

Según la secretaría de ambiente del Distrito Metropolitano de Quito, la ciudad tiene 33.038 hectáreas de áreas protegidas. De estas hectáreas, 3.796 fueron las que se afectaron por los incendios forestales de este último verano. Esto significa que un 0.9% del distrito quedó en cenizas.
Las zonas más afectadas fueron las de Puembo, Zámbiza y el Ilaló (30% de los incendios). En segundo lugar están las laderas del Pichincha, el Pasachoa y quebradas como el Cinto (24% de los incendios).
Los impactos ecológicos más grandes son la afectación a la biodiversidad, la disminución de la capa vegetal del suelo, riesgo de erosión del suelo, incremento de contaminante atmosféricos y deterioro del paisaje natural, afirma Alexandra Ortiz, comunicadora de la secretaría.
Esteban Suárez, PhD en ecología de suelos, explica que la mayor parte de los incendios ocurrieron en dos tipos de ecosistemas: los bosques de eucaliptos, que no es una especie nativa y los de matorral seco. En el primero no va haber tanto impacto porque es un hábitat seco. Mientras que en el segundo caso, se produjo una destrucción y desaparición de especies propias.
Aunque no existía un inventario de las especies que habitaban las zonas, se supone que había gavilanes, lagartijas, ranas, aves, zorrillos, chucuris, entre una infinidad más de animales. Según Andrés Ortega, especialista en especies silvestres y exóticas, muchos de los animales adultos lograron escapar. El problema es que tienen que regresar en busca de comida y las zonas están devastadas. “Muchos de los sobrevivientes van a morir de hambre o competirán en otros hábitats”, aclara Ortega. En los casos más drásticos, bajarán a los sembríos a buscar alimentos y tal vez serán cazados.
Los animales que no pudieron escapar son los bebés o los que se quedaron en los nidos. Se perdió toda una generación de animales y como el Dr. Ortega dice “nunca se restaurará el 100% de ellos”. Ante esto, Suárez dice que no hay que ser fatalistas, “siempre hay una oportunidad para que las poblaciones se recuperen”. Por otro lado, los animales semi adultos intentaron escapar, pero muchos de ellos se aturdieron y no fueron lo suficientemente rápidos.
Suárez indica que un aspecto que hay que tomar en cuenta es que las zonas quemadas están desprovistas vegetación y esto va a producir erosión. Posteriormente, las lluvias arrastrarán las cenizas hasta las cuencas de agua y esto alterará la calidad del agua y afectará a otras poblaciones de animales. “Todo es un ciclo negativo”, finaliza.
La nueva campaña Quito Verde, del municipio de Quito, impulsa a que la ciudadanía reconozca, conserve, proteja y use sustentablemente la riqueza natural de la ciudad. El objetivo es que en el 2022, Quito sea reconocido nacional e internacionalmente como Patrimonio Natural de la Humanidad.
Las diferentes intervenciones están dirigidas a la limpieza de las zonas afectadas, ya sea por acumulación de ceniza u otros materiales; la regeneración natural, que se piensa que se recuperará en tres años y la forestación de especies nativas y exóticas, a través de 40 mingas de trabajo. Se espera sembrar 500.000 plantas hasta diciembre de 2012, es decir, 800 plantas por hectárea aproximadamente.
La pérdida de biodiversidad no es todavía evidente para todos. Sin embargo, en algunos meses o tal vez años, se notará que ya no hay esos espacios verdes que tanto disfrute proveía a los quiteños. Como dice el ecologista Suárez “estamos acorralados”.

Fondo Tueri

Los mayores afectados después de los incendios, fueron los animales. El Fondo Tueri, una fundación de ayuda veterinaria, recibe a animales silvestres y exóticos que son víctimas de tráfico, de cacería y en este último tiempo, de los incendios forestales. Desde el mes de enero han recibido 30 animales de este tipo.





Prevenir y predecir el futuro

Es importante estar conscientes de la realidad tan triste que los incendios causaron. Si trabajamos como comunidad y reflexionamos como individuos, el próximo verano no se igualará a este. Todo dependerá de los quiteños.

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Música viajera


“Milagros”, es su nombre artístico. Solo sus seres queridos y personas cercanas a ella saben su verdadero nombre. Esconde su identidad, ya que escapó de ser asesinada por el grupo armado colombiano, la FARC, al no querer repartir panfletos promocionando al grupo. Huyó de Cundinamarca, departamento que está a cinco horas de Bogotá y en donde la guerrilla está infiltrada. Cruzó la frontera vía terrestre, en un viaje que duró 22 horas.  Al llegar al Ecuador, vino con las manos vacías, ni siquiera traía consigo un documento de identificación. Actualmente lo único que tiene es el carnet verde de estatus de refugiada en el Ecuador. Debido a esta condición, le ha resultado imposible conseguir trabajo. Lo único que le ha permitido sobrevivir y alimentar a sus dos hijos, ha sido la música. Todos los días se sube a buses a tocar música folclórica, en compañía de su esposo y un amigo.